Dime tus alianzas y te diré que presidente eres

Opinión Por

Ya casi termina este periodo electoral, finalmente los colombianos decidirán el nombre de su próximo presidente, y entre dos opciones con una visión de país bastante distintas, nace el compromiso de no perderse de este histórico evento electoral.

Cambio, es quizás la palabra clave de una elección donde el panorama político ha vuelto a reorganizarse.

Iván Duque promete el cambio de un gobierno impopular, acusado de corrupción, y que requiere un líder joven como él para formar un cambio generacional en la forma de hacer política, con la promesa de cambiar el proyecto más importante del santismo: la paz.

Gustavo Petro promete ser la opción de cambio de toda la antigua clase política, su llegada a la segunda vuelta tiene todo de histórico: no es parte de ningún partido tradicional, es de izquierda, y llega con un fuerte discurso antisistema.

Pero ¿Qué tanto representan realmente estos ideales que tanto se han esforzado elaborar?, en una columna de opinión anterior ya me había referido a este sentido de cambio o en otras palabras de renovación política, y hoy quiero hacer énfasis en una: las alianzas.

Iván Duque pasará a la historia por ser el joven que logró unir a casi toda la clase política que ha gobernado Colombia los últimos 16 años. El uribismo y un gaseoso santismo, han terminado por fundirse una vez más, con nuevos intereses, y con nuevos caminos, pero con un único objetivo: estar en el lado ganador.

Duque sabe perfectamente lo que significa tener en su campaña a las antiguas casas de la costa caribe, por ejemplo, pero además de todos los que criticaron y abofetearon con sus palabras al uribismo durante el gobierno Santos, y que ahora son recibidos con los brazos abiertos (algunos ignorados).

El candidato del Centro Democrático parece asegurarse con la herencia de los antiguos apoyos de Germán Vargas Lleras derrotar a Petro en dos plazas fundamentales, que según la última encuesta Gallup (la que más se aproximó al resultado en la primera vuelta) son: Primero, la Costa Caribe, donde si bien a Petro no le fue mal, Duque lo derrota con un 65,3% de la intención de voto sobre un 30,2%, y segundo en el eje cafetero, donde el voto de Fajardo que no fue menor aunque parece irse con el uribista, y aplasta con un 75,7% de la intención de voto, contra un 18,1% de Petro, esto sin contar Antioquia.

Ante el argumento: “pero las maquinarias no ponen presidente”, cabe resaltar dos cosas: Por un lado, Duque obtuvo en primera vuelta más de siete millones y medio de votos, una diferencia con Petro de 14 puntos, más amplia que la ocurrida en las dos únicas remontadas de la historia de las segundas vueltas en Colombia: 1. La de Pastrana sobre Serpa en 1998, donde en primera vuelta era mínima, menos del 2%, y 2. La de Santos sobre Zuluaga cuya diferencia no llegaba al 4% en su primera vuelta.

Entonces, aunque la maquinaria no ponga presidente, los apoyos de Duque no necesariamente son alianzas para la victoria (como la del Liberalismo que no parece llegar con un gran caudal electoral), son por la forma como Duque va a gobernar, de la mano de todos los partidos que el uribismo criticó durante años y de las casas políticas que protagonizaron los peores escándalos de corrupción de la historia.

Gustavo Petro es cuestionado por la forma como llevó a cabo su administración en la alcaldía de Bogotá, pero al tratarse de alianzas son contadas aquellas que se han cuestionado seriamente, su mayor fortaleza podría ser la muestra de la unidad que ha mostrado con la llegada de Mockus y Claudia López, además de los apoyos de parlamentarios del Partido Verde y algunos del Polo Democrático. Todo lo anterior sin contar con los académicos que apoyan a cada uno de los candidatos.

Petro ya venía fortaleciendo sus alianzas en la costa, en el sur occidente, y el voto de opinión de Bogotá solo da muestras de una gran victoria en esa plaza. Pero, aunque Bogotá es importante, no es decisiva en una elección donde al menos dos de las regiones que más ponen votos fuera de la capital están con el otro candidato. Como tampoco se puede negar la negativa de otros líderes en aliarse con el exalcalde por no considerarlo idóneo, o porque han tenido en el pasado una mala relación. Lo que definirá la forma como Petro gobernaría en caso de ganar, sin apoyo de todos los independientes, pero carente de la mayoría de las casas políticas del país.

Sin lugar a dudas: dime tus alianzas y te diré que presidente eres.

Politólogo, con énfasis en comunicación política. Dirigió el programa Politizate, de Poliradio. Trabajador incansable por la participación ciudadana y el control social.