“El Joker” y Batman

Opinión Por

La miopía de algunos políticos con relación a los buenos resultados que está obteniendo la Justicia Especial para la paz, me hace pensar en el Joker que es el peor enemigo de Batman quien se preocupa por ayudar a la justicia y atrapar criminales.

Mientras que la JEP en su corta vida de existencia a pesar de los grandes tropiezos que le han puesto los detractores de los acuerdos de paz y habiéndole recortado facultades, esta institución que desarrolla funciones de justicia transicional ha demostrado que está siendo más efectiva en la investigación y en la consecución de la verdad que la propia justicia ordinaria que ha gastado para algunos macrocasos más de 10, 20 y hasta 30 años y no sale de la etapa preliminar y los expedientes terminan durmiendo el sueño de los justos.

Parecería que en esta comparación metafórica, la JEP fuera Batman peleando contra todos sus enemigos que se empecinan en desvirtuar su juicioso y exitoso trabajo, porque quizás no conviene que la verdad se termine por conocer, pues eso prendería la llama en el rabo de paja de algunos políticos y al parecer de famosos en otras áreas quizás empresarios, militares, en fin de peces gordos a los que poco les importa el país sino el poder y el dinero.

Parece ser que mantener a un país desinformado, ignorante y pobre resulta atractivo para algunos que pretenden a través de su retórica mantener el poder y su riqueza.

Un pueblo ignorante es caldo de cultivo para sus propios intereses y para acabar con la riqueza del país y la poca democracia que aún nos queda, pues cada vez más vamos rumbo a ser rápidamente un Estado autocrático.

Recientemente según versiones de prensa, la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos Michelle Bachelet en su informe sobre Colombia ante el Consejo de Derechos Humanos de ese organismo internacional, solicitó al Estado colombiano proteger la JEP, la Comisión de la Verdad y la Unidad de Búsqueda de desaparecidos, así como redoblar esfuerzos para proteger a la población del conflicto”.

Es vergonzoso que mientras la ONU como otros países insisten al gobierno de manera reiterativa el mismo llamado que hizo la Sra. Michelle Bachelet antes señalado, el jefe de Estado ponga en tela de juicio  el informe dado por el presidente de la JEP en el sentido de la cantidad de asesinatos cometidos al parecer por el ejército en el macrocaso de los falsos positivos, como si la cantidad conocida anteriormente le quitara gravedad a la de 6402 homicidios que es la cifra que se conoce actualmente.

Poner en tela de juicio una investigación dada por la JEP es no solo romper el equilibrio de poderes sino deslegitimar la credibilidad y la función de la Justicia Especial para la Paz, cuando debemos es apoyarla para que cumpla con el mandato constitucional que tiene.

De otra parte, en un estado democrático como dice ser Colombia, no puede haber ni un solo asesinato cometido por el Estado, ya que el derecho a la vida es el derecho fundamental por excelencia a respetar.

En lugar de poner en entredicho una verdad como la de los falsos positivos, debería tomar las correcciones del caso para que estos crímenes de lesa humanidad que se quisieron pasar como muertes de baja en combate, no vuelvan a ocurrir y apoyar para que se esclarezca la verdad de los hechos y se conozca quien fue el jefe de estos crímenes de barbarie y terror para que pague por ello.

¿Cómo podemos fortalecer la justicia y la democracia cuando la propia institucionalidad y algunos políticos pretenden ignorar la gravedad de los hechos?

Lo que tenemos que hacer los colombianos si queremos fortalecer la democracia y que el país no termine en una segunda Venezuela, es apoyar a la JEP para que se finalice las investigaciones de los macrocasos que ocasionaron grandes derramamientos de sangre, desolación, miseria entre otros grandes males, se conozca la verdad, se indemnice a las víctimas y se fortalezca el imperio de la ley castigando a los culpables. De esta manera podremos no solamente fortalecer la democracia sino la gobernabilidad y pasar la página de este capítulo macabro que nuestro país vivió a causa de la ausencia del Estado en algunos casos y en otros con su anuencia.

Ex-diplomática. Abogada, con una Maestría en Análisis Económicos y en Problemas Políticos de las Relaciones Internacionales Contemporáneas, y una Maestría en Derecho Comunitario de la Unión Europea. Autora del Libro, Justicia transicional: del laberinto a la esperanza.