La doble moral frente a las protestas

Opinión Por

Es evidente que las protestas sociales tienen  componentes internos e internacionales.

La democracia en el mundo y en particular en la América Latina se ha venido debilitando por  la falta de políticas de largo plazo que conlleven a la equidad, a la inclusión, a la generación de empleo y a las demás estrategias que le permitan a los ciudadanos tener mejor calidad de vida y acceso a los servicios públicos fundamentales, así como a la educación.

Para algunos académicos el modelo económico neoliberal fracasó debido a que no respondió a las expectativas que mencioné anteriormente. Así mismo muchos países no aprovecharon el boom económico que tuvieron para su desarrollo, sino que lo usaron para el gasto público;  en otros casos, la corrupción fue la reina de la fiesta.

En Colombia si bien es cierto que el detonante de las protestas fue la reforma tributaria Carrasquilla, la situación de miseria, de injusticia social y de violencia han sido entre otros más, factores insoportables para los colombianos.

La pandemia ayudo a exacerbar los males que por décadas nos han venido aquejando; la falta de voluntad política, la doble moral en el discurso, el abandono del campo y la no implementación de los acuerdos de paz fueron motivos suficientes para que tarde o temprano se produjera el estallido social.

Lo curioso es que los políticos que criticaron la protesta social en Colombia, la apoyan en Cuba. Negar la importancia y el significado de la protesta en nuestro país ha impedido tomar las medidas necesarias para evitar un estallido que acabaría con la poca gobernabilidad y democracia que tenemos.

La solidaridad comienza por casa. En el tema de la violación de los derechos humanos debería ser un asunto de alta prioridad para todos. Es inaceptable que se violen los derechos fundamentales de las personas que con justa causa reclaman reformas estructurales al Estado.

Cosa distinta, es la falta de coherencia y de autoridad por parte de las entidades estatales para hacer cumplir la ley y la constitución, pues esto es otra de las razones por las cuales los pueblos se levantan, ya que la justicia se ha vuelto solo para los de ruana como se dice en el argot popular.

Ex-diplomática. Abogada, con una Maestría en Análisis Económicos y en Problemas Políticos de las Relaciones Internacionales Contemporáneas, y una Maestría en Derecho Comunitario de la Unión Europea. Autora del Libro, Justicia transicional: del laberinto a la esperanza.

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