Se fortalece la democracia con la decisión de la Corte Constitucional

Opinión Por

La noticia del diario El Tiempo del 6 de agosto relacionada con la decisión de la Sala Plena de la Corte Constitucional que ordenó al Consejo Nacional Electoral otorgarle la personería jurídica al movimiento del Nuevo Liberalismo, es una buena noticia para la democracia colombiana. 

Aunque el liderazgo y la figura de Luis Carlos Galán son irremplazables, lo importante es que se hizo justicia y es una manera de fortalecer la institucionalidad del Estado de Derecho. 

Con esa decisión se dio cumplimiento a lo señalado en el reciente acuerdo de paz con las FARC  en el sentido de que todo movimiento político que haya tenido personería jurídica y que con ocasión a la violencia la haya perdido, tiene derecho a su restablecimiento. 

En un país que dice ser la democracia más antigua de la región no podemos seguir matándonos, y menos por ideologías o por apagar con violencia las voces que se levantan para desear un cambio estructural que fortalezca la gobernabilidad, la democracia y la paz. 

Es con ideas, y no las armas, como  se hacen las verdaderas revoluciones pues estas solo traen más violencia, dolor y pobreza. 

En el contexto actual que vive el país es una buena noticia y oportunidad tanto para el país como para la propia coalición de la esperanza que busca el cambio y la transformación de la nación a través de la equidad, el fortalecimiento de la economía, la generación de empleo y el cumplimiento de los grandes derroteros internacionales que le ayudará a Colombia a posicionarse y a recuperar su prestigio en el mundo. 

A buena hora se da también el resurgimiento de otros movimientos políticos a los cuales este fallo la Corte les permite renacer. Los colombianos tendremos aún más razones para ir a las urnas y hacer las transformaciones que miles de connacionales pidieron a través de las distintas marchas sociales que se llevaron a cabo recientemente. 

Los colombianos debemos hacer la gran movilización y la revolución social en las urnas, para que con nuestro voto cambiemos la historia del país y le digamos adiós a los corruptos, a los que no quieren el desarrollo de Colombia sino la implementación del odio y de las divisiones entre nosotros. 

Ex-diplomática. Abogada, con una Maestría en Análisis Económicos y en Problemas Políticos de las Relaciones Internacionales Contemporáneas, y una Maestría en Derecho Comunitario de la Unión Europea. Autora del Libro, Justicia transicional: del laberinto a la esperanza.

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