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Opinión Por

La Costa Pacífica nariñense y especialmente Tumaco, ha sido objeto históricamente del abandono estatal que se traduce en marginalidad, pobreza, exclusión, desempleo, violencia, en fin; un círculo que se repite año tras año sin que medie acción efectiva por parte de los entes Nacionales y territoriales para contener esa bomba social que hace mucho estalló. El Pacífico Colombiano siempre ha estado en llamas y siempre ha estado en crisis, ya en varias decenas de años.

El conflicto armado que ha dejado más de 311 mil víctimas, sumado a otros factores como el narcotráfico, la minería ilegal, la presencia de grupos armados ilegales, son sin duda, ingredientes que atizan el desolador panorama, dejando una gran estela de pobreza y miseria que, para el caso de Nariño  según el DANE, supera el 72% de pobreza multidimensional más que triplicando la media nacional que hoy se ubica en 19%.

Hoy en Tumaco y en los nueve municipios restantes de la Costa Pacífica Nariñense y dos del Piedemonte ha estallado también la bomba del covid-19, afectando de manera grave muchas poblaciones, entre ellas, la principal Tumaco, que al momento de escribir éste artículo, ya superaba los 600 casos y Mosquera que hoy lleva más de 45 casos, lo que evidencia el agravamiento enorme.

El coronavirus  que avanza de manera preocupante, pero por la doble circunstancia de que no hay acueductos, no hay alcantarillados, no hay posibilidad de vivienda, hoy es la amenaza más grande creemos, mucho más grave que Leticia y Cartagena, sobre todo por la debilidad institucional en temas de salud, no existe la infraestructura, ni los equipos de atención médica, ni tampoco  existe el recurso humano.

Circunstancia especial Tumaco y los municipios de la Costa Pacífica tienen una bajísima cobertura en servicios públicos. Es precaria la situación. La cobertura en acueducto incluyendo a Tumaco es de tan sólo 14,8% y sin incluir a la Perla del Pacífico es del 6,4%; mientras el promedio nacional es del 86% lo que impide hacer o cumplir los protocolos de aseo como el lavado de manos, etc. En alcantarillado la cobertura es del 4,3% mientras que la nacional se ubica en 76%. En vivienda sí que es crítica la situación, el déficit habitacional según el DANE, es del 98,7%, mientras que el promedio nacional es del 36.5%.

Debido a ese gran déficit la población no tiene posibilidades de cumplir el aislamiento social porque el gran número de campesinos, indígenas y afro descendientes convive prácticamente en una circunstancia de hacinamiento en sus respectivos palafitos que no tienen más de una cocina y un dormitorio para una o varias familias, lo cual va a aumentar exponencialmente el contagio.

Por otro lado, la circunstancia grave de la debilidad institucional tanto  pública o privada del sector de la salud, hace que evidentemente hoy estemos frente a la peor crisis de la salud en nuestro país. Esto es consecuencia del mal sistema de salud y por supuesto de la corrupción nacional y regional en estos aspectos de salud y también de las administraciones en general que es absolutamente politizada, pero también a grandes extremos permeadas en no pocos casos por movimientos armados ilegales.

En estos momentos en toda la costa pacífica nariñense y caucana, donde se abrigan más de 600 mil habitantes no existe ninguna sala UCI funcionando, ninguna sala con ventilador mecánico, solamente existe en toda la región tres camas de cuidados intermedios. Por otro lado, no ha habido una presencia formal, ni el fortalecimiento por parte de organismos regionales, ni de la Nación.

Hoy tenemos mil casos, el 80% están en Tumaco y los municipios costeros y no existe reacción efectiva del Gobierno Nacional y los Gobiernos regionales, por eso el Tribunal Superior de Pasto en su sala laboral falló una tutela, ordenando al Estado el cumplimiento efectivo para atender la crisis, lo que quiere decir que hoy los jueces de la República son los que van a garantizar el derecho a la vida y a la salud.

Por eso, es urgente como medidas de choque;  establecer un Puesto de Mando Unificado funcional  permanente de los tres niveles, nacional, departamental y local. Instalar laboratorios especializados para análisis de muestras, darle manejo al orden social urbano, garantizar la seguridad alimentaria de la población, de igual forma aplicar tamizaje intensivo barrio por barrio. Diseñar un plan específico de recuperación económica y social que permita combatir el desempleo. Hoy la cifra de informalidad es del 95%.

También es urgente que el Gobierno Nacional instale los respectivos hospitales de campaña como se ha comprometido tanto el Ministerio de Defensa, como el Ministerio de Salud. Y segundo, que acepte la propuesta de apoyo de misiones internacionales de salud, entre ellas del gobierno cubano, que tiene la disposición de apoyar con equipo humano y equipos especializados y medicamentos. Pensamos que el Gobierno Nacional debe dejar a un lado esas posiciones extremas de reñir en estos aspectos aún humanitarios con países que vienen apoyando al mundo entero y Colombia está en la obligación de aceptar ese apoyo si prefiere salvar el derecho fundamental de los colombianos a la salud y a la vida.

Necesitamos del Gobierno Nacional resultados efectivos y no tantos pronunciamientos y comunicados, sino hechos reales de soluciones a la población.