COP26 en Glasgow, ¿un acuerdo Climático?

Opinión Por

Unos lo llaman una disolución, otros lo llaman un fracaso, otros un avance, y mucha tinta se va a derramar tratando de explicar que fue Glasgow, en términos personales fue EL TÍMIDO AVANCE más importante en décadas.

Para entender por qué y cuál es el punto a superar, primero hay que quitar la moral de este análisis, porque la moral y sus juicios fuera del ámbito académico desatan pasiones que son meras creencias de fe. Y en la filosofía las discusiones acaban cuando una de las partes dice que “yo creo”; y la diplomacia acaba cuando se le juntan las pasiones, (las pasiones deben estar en el dormitorio y no en las mesas negociación).

Dicho esto, para entender la dificultad de llegar a un acuerdo hay que aceptar las siguientes premisas: 1) Para generar crecimiento económico se requiere consumir más energía; 2) para eliminar la pobreza se debe incrementar el ingreso de los países, especialmente en los países de renta media, media baja y baja, dado que su ingreso es tan bajo que incluso con perfecta distribución del ingreso no se logra eliminar la pobreza; 3) para incrementar el ingreso se requiere crecimiento económico.

En otras palabras, los países de rentas medias para abajo, si quieren mejorar las condiciones de vida de su población deben hacer crecer sus economías, lo que implica demandar más energía y barata. Esto es importante porque es la realidad que enfrentan países como China, India, Brasil, Nigeria o nosotros; todos países de renta media, media baja o baja.

Planteadas estas tres premisas hay que plantear dos preguntas esenciales para entender el centro de la discusión: 1) ¿Cómo medir la responsabilidad climática? (emisiones totales por países o emisiones per cápita -emisiones por número de habitantes-). 2) ¿Los países afectados no causantes del cambio climático son poseedores del derecho de reparación por parte de los países causantes?

Por sencillo que parezca, la imposibilidad de poner de acuerdo las respuestas a estas dos preguntas tienen el potencial de llevarnos a la extinción.

Entonces respondamos la primera pregunta porque las razones para tomar una postura u otra son varias, y para esto pongamos las dos premisas que dan origen a las formas de responder; 1) para el derecho internacional los estados son los entes jurídicos sobre los que recaen las responsabilidades de las acciones tomadas por los gobiernos y/o miembros que conformen su Nación; 2) todos los seres humanos nacen iguales en derechos.

Si escogemos la primera entonces el deber de medir las emisiones y asignar responsabilidades es midiendo las emisiones totales de cada país, pues es por medio de sus fronteras que se toman responsabilidades; si escogemos la segunda premisa entonces todos tendríamos el mismo derecho de consumir una porción del planeta y por ende la responsabilidad de los países se mide per capitalmente (emisiones totales/#personas).

1) Para la mayoría de países europeos la respuesta es la primera, porque dado que son economías muy ricas, demográficamente pequeñas, y con altas emisiones per cápita, es preferible elegir las emisiones totales porque de esta forma no son responsables a diferencia de los países altamente poblados y por ende con emisiones totales mayores que los europeos.

2) Para los países más poblados principalmente los asiáticos y varios africanos la respuesta es la segunda, porque son países con altas emisiones totales pero bajas per cápita y suelen ser países de renta media o pobres.

3) Por otro lado, están en los que esta discusión está en segundo plano, como puede ser Estados Unidos o Rusia porque no importa cual opción se escoja son responsables, claro está que tienen sus preferencias porque son más o menos responsables, pero para este grupo lo fundamental está en la pregunta dos.

4) Al cuarto grupo esta discusión ni le va y ni le viene, porque no importa la metodología no tienen responsabilidad alguna, es el caso de países pequeños y pobres como puede ser caso de Ruanda o El Salvador.

En el caso de la segunda pregunta el tema es un poco mas complejo y voluble por que es una mezcla de política interna de cada país mas el punto donde se ubican. Para los países del primer y tercer grupo lo ideal es que no haya compensación alguna entre naciones, esto se matiza si hay gobiernos de derecha de corte nacionalista, negacionistas o si hay gobiernos de izquierda, verdes o progresistas. Por otro lado, están los países del grupo 2 que quieren compensación siempre y cuando se acepte la premisa de la forma de medir sus emisiones. Por último, están los países del grupo 4 que sí o sí quieren que haya compensación y en el fondo es porque ellos son los grandes perdedores de este tablero.

Es importante aclarar que hay un quinto grupo que está desenfocado de la realidad pragmática de la discusión, o sea bien por que sus gobiernos son incapaces de entenderla, casi no perciben efectos de estas decisiones o tienen fuertes lazos económicos y diplomáticos con países de otros grupos, vía presiones económicas, políticas y diplomáticas hacen que actúen en contra de sus intereses.

En el fondo la discusión no es solo la forma en que se produce (con más o menos emisiones); sino cómo se distribuye la riqueza; y no me refiero entre personas o factores de producción, esa cuestión no está aquí, sino entre naciones vía precios y términos de intercambio.

Porque para la mayoría de países ricos y no tan densamente poblados lo ideal es que paguen el plato roto (reducir el crecimiento económico) los países altamente poblados y contaminantes (China, India, Nigeria, Indonesia o Brasil).

Para los otros países, países como China, India, Nigeria, Etiopia, Indonesia, Brasil o nosotros, es porque ellos no pueden gozar del bienestar económico y la riqueza del mundo desarrollado si ninguno de ellos participó en el desarrollo industrial del siglo XIX y gran parte del siglo XX. En otras palabras ¿por qué sus ciudadanos deben gozar de menos recursos o posibilidades de goce del planeta que la de los países desarrollados? Y por ende lo ideal es que los platos rotos los paguen los países desarrollados.

Es importante aclarar que esta discusión envuelve el todo del problema climático, pero si se quiere entender a profundidad habría que desglosar los múltiples puntos donde se concreta la política ambiental. Y por ende es una simplificación para una columna de opinión.

Economista y Magíster en Economía de la Universidad Externado de Colombia. Fue docente de la Universidad Externado, Ex-analista de deuda del Ministerio de Hacienda. Asesor y consultor en modelación macroeconómica.

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