Gracias a la educación

Opinión Por

El escritor argentino Jorge Luis Borges escribió “la historia es pudorosa, suele ocultar sus fechas esenciales”. No puedo dar una fecha, pero tengo completa certeza al afirmar que: los colombianos estamos presenciando el nacimiento de un nuevo país y como todo parto es un proceso, que de manera lenta pero irreversible dará a luz una nueva realidad. Tengo la convicción de que esta transformación es liderada por los millennials, jóvenes nacidos entre 1980 y 2000; es decir, para este año los menores tendrán 18 años y los mayores llegarán a los 38 años. De esta generación hacemos parte más de 13 millones de colombianos, es decir el 26% de toda la población del país, que a la vez representamos el 36%, del total de personas habilitadas para votar en elecciones y que para el 2025 seremos el 75% de la fuerza laboral.
 
Somos una fuerza numerosa de jóvenes que nacimos a la par de internet, del auge tecnológico, de la caída del muro de Berlín, del surgimiento de la Constitución de 1991, del fin del bipartidismo liberal-conservador, del inicio del proceso de apertura económica y de globalización en América Latina. Somos hijos de un mundo moderno en donde a través de un teléfono celular tenemos cualquier tipo de información a la mano y gracias a las redes sociales esa información fluye libremente sin control. Nuestras preocupaciones van más allá que las de nuestros padres, no solo nos importan temas como la seguridad, el empleo, el crecimiento económico o la salud. Nos importan también temas que antes no estaban en la agenda como el medio ambiente, el acceso a la educación superior, los derechos de los animales, la protección a las minorías sexuales o étnicas, los derechos de las mujeres, el acceso a la tecnología, la lucha contra la corrupción, la falta de oportunidades principalmente para los más desfavorecidos. La gran mayoría de nosotros llevamos una vida de principios laicos, podemos creer en Dios, pero no necesariamente creemos en el derecho de la iglesia en decirnos como practicar nuestra fe.

La gran mayoría de nuestra generación terminó el bachillerato, la mitad de nosotros realizó una carrera universitaria, miles de nosotros han aprovechado las oportunidades del mundo globalizado para estudiar sus postgrados en el exterior, lo que nos convierte en la generación más educada en la historia de Colombia y esto gracias a que a pesar del pesimismo de muchos, el país ha avanzado en todos los frentes y también al esfuerzo de nuestros padres y a su convicción que la educación es el mejor camino para alcanzar el éxito y la realización personal.

Lo anterior necesariamente trae cambios, pues una ciudadanía mejor educada y abierta al mundo tiene mayor capacidad crítica frente a la realidad que le rodea. No tragamos entero, cuestionamos, indagamos y opinamos a través de redes sociales, blogs, Facebook, Twitter…también nos tomamos las calles cuando se hace necesario, pues vivimos muy activamente nuestra condición de ciudadanos.  


Tres eventos recientes ponen en evidencia que hay una ciudadanía que de a poco modifica el panorama político en Colombia. El primero, la votación del acuerdo de paz, el segundo, los resultados inesperados obtenidos por dos candidatos presidenciales, el señor Sergio Fajardo, que sin apoyo de las maquinarias políticas y con un discurso centrado en la educación, obtuvo más de 4 millones de votos y el otro Gustavo Petro, que siendo abiertamente de izquierda obtuvo 4 millones y medio de votos en primera vuelta y más de 8 millones de votos en segunda y el tercero, los más de 11 millones de votos de la consulta anti corrupción. Lo anterior indica que hay un electorado que, aunque no es homogéneo, manifiesta sus preferencias por alternativas que representan un cambio respecto a lo vivido en Colombia en las últimas décadas.

Pronto quienes hacemos parte de esta generación, la primera generación cosmopolita del país, seremos las “mamás” y los “papás” de Colombia, los cuarentones, y esto cambiara para siempre la política. El cambio es imparable, por la sencilla razón que el cambio se está gestando en las ideas, las actitudes y la visión del mundo de millones de colombianos…y eso es gracias a la educación.


Adenda: esta columna va dedicada a María del Socorro Giraldo, quien siempre ha creído en mí. Tía, gracias por todo tu amor y apoyo.