SIN PENA NI GLORIA

Opinión Por

Luego que en el Congreso Nacional de Juventudes Liberales realizado a finales de septiembre de 2017, donde se evidenció la bien pensada estrategia de ubicar a mujeres en la Dirección Nacional y la Secretaría Nacional de Juventudes de la Organización Nacional de Juventudes Liberales-ONJL, todo ha sido una gran ilusión en dicha organización.

Todo empezó cuando en febrero de 2018 se reconocieron a las directivas nacionales quienes a su vez eligieron coordinaciones nacionales temáticas que se supondrían deberían tener un papel preponderante en la campaña Presidencial con el mejor candidato que ha tenido en muchos años el Partido Liberal Colombiano, pero que quedaron en eso, en suposiciones, en parte por la división al interior de la Organización luego de las formas en que se eligieron las Directivas.

Recordemos que en esos tiempos, la Dirección la tenía una joven que con el pasar de esos días demostró el tesón propio de la mujer caribeña, región de donde es oriunda, pero que lastimosamente fue traicionada, tal vez por la desconfianza que generaba al interior del equipo de campaña dado el respaldo que tenía por parte de Juan Fernando Cristo, perdedor ante Humberto de la Calle en la consulta interna de noviembre de 2017, férreo opositor al Gavirismo con sus matices; tal vez por la presión de los líderes juveniles de dicha tendencia, encabezados por quien a la postre sería su reemplazo, que obedecieron ciegos las indicaciones de sus caciques territoriales quienes, de acuerdo con fuertes rumores de la época, tenían líderes tanto en la campaña presidencial de Vargas Lleras como en la de Iván Duque y estaban convencidos de la derrota de Humberto; o tal vez por la combinación de las dos causas.

En todo caso, la inacción práctica a pesar de la guardada postura de apoyo que tenían todos los líderes juveniles liberales que ya trabajaban en otras campañas, aportó en parte al desastre liberal de la primera vuelta presidencial.

Como la niebla, se esfumaron las ilusiones de un Gobierno Liberal y las intenciones del santismo de llevar al exvicepresidente a la Casa de Nariño, pero fiel a la idea de creerse un movimiento, el gavirismo con sus matices, que no es más que una coalición de gamonales de discreta y moderada derecha, tomó la decisión en contra de toda expectativa del pueblo liberal, de irse con el candidato de las derechas (¡oh que sorpresa!), desatando una crisis de tal envergadura que todavía hoy subsiste.

En medio de esa tormenta de liderazgos, Ana Carolina Alzamora sacó la casta caribe que el momento exigía y se opuso fervientemente a apoyar a Duque y junto con otros jóvenes, comandó la articulación de las juventudes liberales en la campaña de Gustavo Petro y Ángela María Robledo, audacia que le costó su cargo, a favor del actual concejal de Funza, John Baquero, quien asumió la Dirección Nacional de Juventudes Liberales el 25 de julio de 2018, en reemplazo de Ana Carolina.

Baquero, quien desde el inicio de su campaña a la Dirección Nacional de Juventudes Liberales en el marco del Congreso Nacional Liberal de 2017 contó con el apoyo de las Coordinaciones Nacionales de Educación, Paz y Género de la ONJL, no sólo ha defraudado la confianza que se le depositó, sino que su gestión colinda con el fracaso.

El respaldo de las tres Coordinaciones, quienes lo hicieron en abierta desobediencia a la Dirección Nacional de Juventudes Liberales de la época, en cabeza de Germán Henao Ortega, se opusieron a respaldar a Ana Carolina Alzamora, estaba basado en la simple lógica de cuidar lo realizado, pretendiendo garantizar el respaldo a los procesos construidos y a los líderes formados para darles continuidad, basados en la confianza que vendía el candidato Baquero, sin embargo, todo se esfumó.

Ni la paz, ni la educación, ni la causa de las mujeres jóvenes fueron prioritarias para la Dirección Nacional en estos dos años de gestión.

Los esfuerzos de los ocho colectivos estudiantiles que existían en 2017, que gozaban no sólo de reconocimiento ante las directivas del Partido, de las respectivas directivas universitarias y de la opinión pública, sino de autonomía y libertad de decisión y acción frente a la Dirección Nacional de Juventudes Liberales, en estos dos años se vieron sistemáticamente desestimulados hasta el punto de la extinción total de todos ellos.

Coordinación de Educación no hay.

Coordinación para asuntos de paz no existe.

Asuntos de Género tampoco se vieron.

En manos de Baquero, la Organización política juvenil con mayor presencia en los territorios, no ha sido consciente de su grandeza.

Se ha perdido el liderazgo y con él el prestigio y el orgullo de pertenecer a la misma.

No hay agenda.

No hay estrategia de comunicaciones.

No hay nada.

No se conoce lo que piensa la Dirección Nacional en días de obligatorio discurso, tales como el día internacional de la mujer, el día internacional de la paz, el día de los maestros.

No se sabe que opinan los líderes juveniles liberales a nivel nacional sobre el incumplimiento de los Acuerdos de Paz por parte del Gobierno que ellos mismos ayudaron a elegir, ni sobre las muertes de los líderes sociales.

No se les conoce las posturas a las directivas nacionales sobre el paro nacional de octubre de 2019, sobre la coronacrisis, sobre el desempleo juvenil, sobre la parálisis de la economía, sobre las agendas legislativas del Partido Liberal Colombiano, ni sobre las abiertamente opositoras declaraciones que han tenido senadores y representantes a la Cámara.

Tampoco se conocen las cifras sobre candidatos juveniles electos en las pasadas elecciones regionales de octubre de 2019, donde el Partido Liberal resultó ganador y en donde casualmente Baquero resultó electo concejal del municipio de Funza Cundinamarca.

En síntesis, han sido dos años sin pena ni gloria para la ONJL.

Ojalá que en el próximo Congreso Nacional de Juventudes Liberales, no se elijan caras o actitudes, sino propuestas, algo que ha faltado mucho en la organización, que muchas veces se asemeja a las componendas características de partidos tradicionales colombianos, basadas en corbatas banales.

Zootecnista Universidad Nacional de Colombia, Candidato a Magíster en Producción Animal de la Universidad Nacional. Coordinador Nacional para asuntos de Paz de la Organización Nacional de Juventudes Liberales 2014-2018.