Y ¿el cese bilateral? Bien gracias

Opinión Por

Se cumple un mes de iniciado el cese al fuego bilateral entre el ELN y el Gobierno Nacional de Colombia y todo parece indicar que casi a nadie le importa.

Los balances de parte y parte con respecto al primer mes del cese al fuego bilateral, ha sido, como se esperaba contradictorio, a pesar de que todos coinciden en lo fundamental: la disminución de acciones armadas es un alivio humanitario para el país.

El informe del Gobierno Nacional dice que el balance es satisfactorio, pero que acciones como el asesinato del Gobernador Indígena Aulio Isarama Forastero y los secuestros de  Jhon Eriberto Isarama Forastero y de William Balmaceda Neira, torpedean el proceso.

De acuerdo con el informe de la Delegación de Paz del ELN, el balance del cese es pobre, no por la disminución de la confrontación armada, sino porque de acuerdo con la insurgencia durante el mes de  octubre crecieron las amenazas y el asesinato de líderes sociales y se recrudeció el tratamiento de guerra que el régimen da a la protesta social.

Es decir, las partes están de acuerdo con que la voluntad política permite disminuir la confrontación armada, pero que como nada es perfecto, tanto el Gobierno como la guerrilla han tenido acciones que han entorpecido el normal desarrollo del proceso de Cese.

Paralelo a ello, actualmente se están realizando una serie de audiencias preparatorias con presencia de 140 organizaciones de un listado de 3000, representadas en 250 personas, cuyo objetivo es recopilar información de primera mano sobre los procesos que deben surtirse para el desarrollo de los puntos de la Agenda de Quito, especialmente del punto 1 sobre Participación de la Sociedad civil en la construcción de paz.

Tanto las audiencias, como el cese están desarrollando parte de dos puntos de la Agenda de seis que contempla la misma, y considerando ello, surgen varias preguntas primordiales: ¿Por qué no hay tanta expectativa y emoción en esta negociación? ¿Qué ha fallado en la movilización ciudadana para rodear la Mesa de Quito?

Indudablemente, este proceso de negociación es completamente diferente al proceso de negociación con las FARC, no sólo porque el actuar militar del ELN ha estado focalizado en regiones geográficas con menor densidad poblacional, dado su carácter de partido político en armas, sino porque sus acciones tampoco  pareciera importarle a la gran prensa.

De esta forma pareciera que esas acciones sean vistos como actos no de un conflicto armado, sino de hechos violentos aislados de poca relevancia nacional.

Tal vez por ello, por esa sensación de que no pasa nada, de que la guerra ya se acabó, de que ya se firmó la paz y de que ya estamos viviendo en ella, es que no hay movilización ciudadana suficientemente fuerte para presionar el avance de los diálogos. Ya no hay marchas, ya no hay twiteratones, ya no hay campañas, ya no hay cartas firmadas por cientos…ya no.

Adicional a ello, puede ser que no haya tanto tejido social alrededor de este nuevo proceso porque los esfuerzos se están concentrando en el control ciudadano de la legislación para la paz que cursa actualmente en el Congreso.

En todo caso, falta meterle gente a la paz, pero hay que aceptarlo, aún no se sabe cómo; por una parte, el ELN tiene índices de rechazo muy grandes por cuenta de su economía de guerra basada en el secuestro extorsivo y las vacunas y por la otra el capital electoral y la popularidad de este Gobierno está en niveles bajos que no le permitirá dar pasos de gigante hacia una eventual firma de un Acuerdo.

Finalmente,  lo más probable es que el actual Gobierno Nacional no alcance a dejar el estado de la negociación con el ELN en un punto de no retorno que obligue al entrante Gobierno a continuar o implementar lo acordado.

A pesar de este escenario, habría que esperar como se desenvuelve el periodo de cese al fuego para determinar cuál sería la salida, especialmente, en cuanto al avance de la agenda de negociación.

Por lo pronto, que no hayan atentados contra los oleoductos gracias a ese cese, es algo que la naturaleza agradece y deberíamos considerar como excusa fundamental para persistir en él.

 

Zootecnista Universidad Nacional de Colombia, Candidato a Magíster en Producción Animal de la Universidad Nacional. Coordinador Nacional para asuntos de Paz de la Organización Nacional de Juventudes Liberales 2014-2018.