YA EMPEZARON LAS ENCUESTAS

Opinión Por

Con el inicio tempranero de la campaña electoral, como es tradicional en Colombia, las empresas encuestadoras y los medios de comunicación comenzaron a informar, o distraer según algunas voces, a los ciudadanos potenciales votantes y a contribuir a conformar la llamada ‘opinión pública’. Adicional a la que crean las redes sociales. Porque es muy poco serio que se empiece a preguntar por eventuales ‘candidatos presidenciales’ que en realidad no existen formalmente todavía.

Esto no significa que el sondeo de opinión o la encuesta no sean métodos estadísticos de análisis propios de las ciencias sociales y que contribuyen a conocer o inferir comportamientos futuros o el impacto de hechos presentes o del pasado. Pero para ello requieren unos requisitos mínimos que van desde el muestreo, la técnica de recoger la información, el diseño del cuestionario y esto no siempre se tiene en cuenta.

Por supuesto que siempre que se acercan los debates electorales para la Presidencia surgen una gran cantidad de potenciales candidatos y también, como dirían otros, de candidatos que sueñan con ganar la Presidencia. Pero uno se podría preguntar si es responsable con los ciudadanos y con el futuro debate electoral, una especulación con nombres que en el mejor de los casos apenas están tanteando el terreno para ver si sus eventuales aspiraciones tendrían alguna posibilidad.

Lo que empiezan a reflejar las diversas encuestas o sondeos de opinión, son resultados no comparables, porque adicionalmente no hay serias regulaciones acerca de la metodología: diseño de muestra y estratificación de la misma, mecanismo usado para la recolección de la información, estructura del cuestionario -se mezclan todo tipo de preguntas, desde las que indagan por acciones del gobierno, con preguntas por imagen de personajes internacionales o nacionales y claro por imagen y preferencias de reales o supuestos candidatos presidenciales; todo lo cual lo único que genera son mensajes confusos, contradictorios y que parecen ayudar poco a ilustrar a los ciudadanos. Claro, permiten hacer un poco de escándalo, construir lo que denominan ‘chivas periodísticas’ y quizá permitir un poco de distracción. Siendo así difícilmente contribuir al debate democrático.

Otras voces, con una perspectiva mucho más incisiva, señalan que lo buscado no es otra cosa que comenzar a ‘crear’ candidaturas por las cuales hay ciertos intereses y colocar a otras en situaciones de minusvalía, con lo cual se puede plantear si los medios están informando o convirtiéndose en estimuladores de corrientes de opinión. Pero lo que hoy reflejan estas encuestas es una impresionante dispersión del voto en múltiples candidatos, ninguno supera más allá del veinte por ciento de preferencias y la mayoría se mueven dentro del margen de error; altos niveles de incertidumbre y de indefinición de potenciales votantes.

No hay duda que esto genera periódicamente una controversia, que difícilmente se puede resolver, -la pertinencia y momento de la utilización de las encuestas como parte del debate democrático- porque siempre habrá un discurso que se esgrime asociado a la libertad de empresa, por un lado, y por otro, la no afectación del derecho a la información. Igualmente habrá una variante que queda sin respuesta: quién garantiza el derecho de los ciudadanos a la información veraz y oportuna, como lo predica la Constitución ?

Doctor en Ciencias Políticas, de la Universite Catholique De Louvain, y Magister en Política Social de la Universidad Externado de Colombia. Es autor de múltiples investigaciones y actualmente Profesor asociado de la Universidad Nacional.

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