LIDERAZGO PARA SOLUCIONAR LA ACTUAL CRISIS

Opinión Por

Estamos en una compleja situación en Colombia y cada día vemos aumentar el número de jóvenes muertos en el contexto de protestas sociales que terminan respondiéndose violentamente, pero igualmente con poblaciones con bloqueos intermitentes y una sensación de desesperanza en la mayoría de los colombianos. Y no se trata a estas alturas de si fracasó o no este gobierno, sino de la necesidad de encontrar alternativas de superación de la actual coyuntura de crisis y lograr el inicio del tránsito hacia el escenario de elección de un nuevo gobierno y congreso en el 2022.

Un primer balance nos muestra que uno de los problemas que se evidencia es la carencia de liderazgo, no sólo en el Gobierno y sus aliados, sino en el campo de las fuerzas opositoras. Es claro que conducir el gobierno de un país requiere mucho más que personas con una serie de títulos universitarios, quienes somos profesores sabemos que tan importante como la formación es la experiencia y una condición aún más importante es el liderazgo. Y cuando hablamos de liderazgo, no estamos hablando de comportamientos autoritarios, sino fundamentalmente de legitimidad en la orientación y conducción de equipos de trabajo, así como la humildad para reconocer en que aspectos se tienen deficiencias y acudir a quienes tienen la experiencia en ese campo para llamarlos a trabajar en conjunto y aprender colectivamente de la forma como se van enfrentando y solucionando los problemas.

Como sabemos, no se logró conformar una coalición estable de gobierno que permitiera contar con una adecuada gobernabilidad en el Congreso,  evidenciando la incapacidad de entender la gestión política de los gobiernos como un ejercicio de concertación permanente con diversas fuerzas políticas –hoy día no existen partidos ni fuerzas políticas capaces de poder gobernar en solitario-; tampoco se lograron conformar equipos de gobierno en los cuales se combinara de manera adecuada, la experiencia con opciones nuevas –no se puede hacer caso omiso de funcionarios públicos con capacidad y trayectoria en la gestión de los asuntos públicos, entre ellos la conflictividad social-. Todo gobierno se elige por los ciudadanos, independiente si es de derecha, centro o de izquierda, para resolver problemas de la sociedad, no para conformar una ‘corte’ de amigos.

Frente al Paro Nacional se ha evidenciado lo anterior. No hubo respuesta oportuna y adecuada frente a las primeras expresiones del mismo en 2019, más allá de la maniobra de distracción denominada la ‘conversación nacional’, como si se creyera que se hace una movilización social para ir a ‘conversar’ con un gobierno, no, todo movimiento social, que también es político, pretende es concertar y negociar sus demandas con el gobierno de turno. Ahora hemos visto la incapacidad del gobierno de enfrentar el Paro Nacional con prontitud e iniciativa –el Presidente se demoró excesivamente en convocar a los líderes del movimiento a negociar, no a dialogar-; en la primera reunión, se debió plantear la instalación  de la mesa de negociación, perdiéndose la oportunidad de esa primera reunión, para dar ese primer paso fundamental. 

En el campo de las fuerzas del Paro igualmente parece haber tres escenarios distintos, el que lidera el Comité Nacional del Paro, el que lidera la Minga Indígena y el de los Jóvenes –este último más diverso y disperso en sus liderazgos- y cada uno de ellos tiene demandas distintas y liderazgos igualmente diferenciados. Por lo menos, al parecer, se iniciará este domingo la mesa de negociación con el Comité Nacional del Paro, con el acompañamiento de la Iglesia y la ONU y ojalá allí comience la dinámica tendiente a construir acuerdos y abrir así un camino de solución.

Queda el pendiente del liderazgo gubernamental.

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